
Villa Violetas
Cuernavaca, Mor., México
Remodelación integral y Construcción · 2018
Villa Violetas nace de la transformación integral de una residencia con aproximadamente 40 años de antigüedad, ubicada en Club de Golf Tabachines, una de las zonas residenciales más consolidadas y exclusivas de Cuernavaca.
Con una superficie total de 760 m² de construcción, el proyecto supuso una reinterpretación completa de la vivienda original. Gran parte de la construcción existente fue demolida para replantear desde cero su distribución, estructura, circulaciones y relación con el exterior, conservando únicamente aquellos elementos capaces de integrarse a la nueva propuesta arquitectónica.

La intervención permitió ampliar habitaciones, reorganizar las áreas interiores y realizar importantes modificaciones estructurales, eliminando apoyos y divisiones que fragmentaban los espacios originales. Como resultado, las áreas sociales adquirieron mayores dimensiones y una nueva continuidad espacial, conectándose mediante grandes canceles de cristal con las terrazas, el jardín y la alberca.
La doble altura del acceso refuerza esta sensación de amplitud que impone e invita a entrar. Una gran puerta de madera, los ventanales verticales y la escalera con barandales de cristal construyen un espacio de llegada monumental pero limpio, donde la arquitectura se expresa principalmente a través de la proporción, la luz y los materiales.
El lenguaje arquitectónico responde a una estética contemporánea, cálida y atemporal. Los volúmenes blancos y las líneas horizontales de la fachada se combinan con grandes superficies acristaladas, estructuras metálicas oscuras y elementos de madera natural. Esta combinación aporta profundidad y contraste sin perder la sobriedad general del conjunto.
En los interiores se mantiene la misma intención. Tonos neutros, piedra, madera, cristal y superficies oscuras conforman una paleta equilibrada que permite que la iluminación y la vegetación adquieran protagonismo. La cocina se plantea alrededor de una gran isla central como espacio de encuentro, mientras que los baños incorporan materiales pétreos, mobiliario de madera, iluminación indirecta y amplias superficies de cristal para crear ambientes más íntimos y sofisticados.
La iluminación arquitectónica fue concebida como parte integral del diseño. Durante el día, la casa aprovecha al máximo la entrada de luz natural; al caer la tarde, líneas de iluminación indirecta, luminarias empotradas y acentos sobre muros, escaleras y vegetación transforman la percepción de los espacios y enfatizan la geometría de la arquitectura.
La alberca y el paisajismo terminan de articular la vivienda alrededor de su espacio exterior, aprovechando uno de los mayores atributos de vivir en Cuernavaca: su clima y la posibilidad de habitar en contacto permanente con la naturaleza.
El resultado es una residencia completamente renovada que, sin negar la historia de la construcción original, adquiere una nueva identidad. Villa Violetas demuestra cómo una intervención arquitectónica profunda puede prolongar la vida de una propiedad existente y, al mismo tiempo, transformarla en una vivienda contemporánea capaz de responder a nuevas formas de habitar.





